Sé que dije aquí que escribiría un comentario profundizando más en la exposición, pero la verdad es que leyendo las respuestas de José Alberto a las preguntas que le formulé, siento que no hace falta agregar nada más, y que la obra, así como está, con lo que se ha dicho, queda suficientemente descubierta. Creo que seguir raspando la olla sería como comerse lo quemado, nada más.

Intenté entender la obra, a través de las preguntas, no sólo desde lo que creí que el artista quería decir, sino también desde lo que me sugería, sin pensarlo tanto. Espero éstas no desvíen demasiado la interpretación de algunos, y bueno, si lo hacen, esto no sería más que una prueba de las múltiples ramificaciones de la exposición.

Como en un programa de televisión, o de radio, los dejo pues, con José Alberto Hernández.

8 ½: Cuando tomó esas fotos hace años ya, ¿tenía en mente usarlas más tarde para una exposición?

J.A.H: En ese momento estaba concentrado en otro proyecto, específicamente mi Tesis de Licenciatura, que incluía un ensayo escrito y una serie de fotografía sobre armas decomisadas. Así que aunque realicé los retratos de forma paralela mi intención era postergar su producción porque era algo que respondía a otro interés, no tanto temático -todo finalmente esta encadenado-, pero sí de forma. A diferencia de la precisión y detalle que andaba buscando para las armas y en otras series anteriores, tomé la decisión de hacer algo más azaroso y abierto de los retratos. En el 2003 hice una individual de fotografía en TEOR/éTica y me di cuenta que esa era la mejor manera de transmitir un planteamiento, ya que en las colectivas por lo general te conjugas con el trabajo de otros compañeros y obviamente el visitante interactúa con propuestas muy variadas. Como mi trabajo en fotografía es seriado, pienso que se aprecia mejor cuando puedo exhibirlo como conjunto. Aunque sí esperaba mostrar algo de los retratos en algún momento, no pensé que necesariamente fuera este año -2011-, pero la directora del MADC -Fiorella Resenterra- conoció en 2010  unos previews que puse en mi sitio web cuando revelé los primeros rollos, y me motivó a seguir el proceso para mostrarlo.

8 ½: ¿En qué se basó para tomar las decisiones estéticas alrededor de la exposición (revelado, papel, dimensiones de las obras, iluminación de las salas, etc.)? ¿Fue un proceso racional o se inclinó más hacia lo intuitivo?

J.A.H: Las decisiones de las que me hablas se van tomando poco a poco, la película específica, el papel de ampliación, el formato; por ejemplo para fotografiar las armas utilicé película  Ilford DELTA 3200 B/N –de alta sensibilidad-, porque quería un tipo de contraste, y un grano potente en la puesta final, su positivado en papel metálico en sepias resaltó los brillos y matices de los objetos. En RIP, alguna vez tuve la inquietud de no maximizar la imagen, es decir, tenía la idea previa de utilizar el formato de foto pasaporte y prensarlas individualmente en vidrios de 1mt x 1mt, pero finalmente me decidí por trabajar como suelo hacerlo en gran formato, por el impacto que me ocasiona y porque me interesa que salgan a relucir otros valores visuales propios de la imagen que en pequeño no se apreciarían. La película en RIP es color, Kodak ASA100/200 y Fuji ASA800, los rollos estaban ya vencidos (fecha de expiración del fabricante) y sometidos a veladuras intencionales. Talvez es interesante mencionar que cuando realizo una serie, aunque tengo fotografías favoritas, dejo que la curaduría pueda hacer un trabajo libre y abierto, y hacer un proceso de selección, presenté cerca de 150-200 fotos y conjuntamente se van agrupando para concretar un producto de exhibición.

A veces funciono muy racional y otras más intuitivamente, de un ir y venir entre una y otra, se van dan los resultados finales. La iluminación fue un detalle final y lo definí hasta que tenía toda la serie ampliada, a 15 días de inaugurar. A diferencia de la serie Inventario (la de las armas) –exhibida en 2007- donde se iluminó de manera tradicional, para RIP quería ir un poco más allá de las fotos, otorgando un carácter si se quiere instalativo, y así poder afectar una vez más a la imagen a manera de sujeto, y por otro lado dirigirla al observador.

8 ½: Háblenos un poco del título R.I.P (Requiescat In Pacem). Se podría decir que la muerte y la violencia en general son temas recurrente en su trabajo, ¿qué es lo que le atrae de estas temáticas?

J.A.H: Precisamente de esto se trata mi tesis de licenciatura “La presencia de la muerte tras lo fotografiado” (2005), un ensayo muy personal donde hago un breve recorrido sobre las distintas formas en que la fotografía y algunos fotógrafos-artistas han decidido abordar el tema de lo mortuorio y la violencia como tema de representación, generando imágenes que por lo general inciden sobre nosotros de una manera distinta al no dejarnos indiferentes; casi siempre incomodan, inquietan, punzan; formando un juego de atracción y repulsión que son el motor mismo que me afecta tanto como a cualquiera. Abriendo un sin fin de preguntas sobre nosotros como seres humanos y nuestra convivencia. Estos 2 temas están presentes todos los días, por ejemplo en la prensa como noticia, pero rara vez generan en nosotros alguna reflexión.

8 ½: Es interesante pensar que el título asocia las fotografías a lo que entendemos comúnmente como retratos policiales, es decir, fotografías que suponen ser una reproducción bidimensional lo más objetiva posible de una persona, cuya meta es meramente documental y práctica. A la hora de ver estos retratos policiales, sin embargo, nos es absolutamente imposible reconocer al individuo fotografiado, el anonimato y la subjetividad del retrato convierten a la fotografía en un instrumento no-confiable, y para usar sus propias palabras, producen “fotos inútiles, desencajadas, veladas”. ¿Intenta usted relacionar la “inutilidad” de sus fotografías con una inutilidad de los retratos policiales (tomando en cuenta que estos individuos han sido encarcelados 12, 23 ó 34 veces en pocos años y siguen siendo liberados)?

J.A.H: Un planteamiento como el de RIP tiene varias aristas o vértices, es decir no lo hago decididamente para darle un valor más acentuado a una característica específica, como podría ser la crítica al sistema o a un comportamiento determinado. Hay otras cosas a nivel de contenido y otras de forma, que dentro de mi proceso van completando mis inquietudes particulares, de cómo abordo un tema y cómo se queda en mi una experiencia particular vivida y fotografiada.

El retrato de los “detenidos” es algo que se hace desde el nacimiento de la fotografía con razonamientos y técnicas impresionantes en cuanto a lo que se creía se podía obtener tan solo de una imagen. Así y para continuar mis notas sobre el mismo tema de tesis, este era un capitulo pendiente de sumar y lo he hecho ahora, donde además el producto fotográfico sí buscaba una transformación del lenguaje más tradicional del registro policiaco, constituido obviamente para otros fines.

Respecto a la frase que citas puntualmente del texto del catálogo, pues sí, allí hago una referencia por asociación a eso que dices, en cuanto a que como sociedad sentimos que todos los mecanismos vigentes para ofrecernos seguridad nos han fallado, incluso la fotografía.

8 ½: ¿En qué reside para usted la apreciación estética o el goce que se pueda obtener de imágenes como éstas?

J.A.H: Esta puede ser una pregunta extensa de contestar (en la Tesis 2005 puedes ampliar esto y otros), pero entiendo que al mismo tiempo es parte del meollo del asunto; así que  podemos resumir diciendo que la convivencia de opuestos es una condicionante que llena de misterios nuestra existencia; nos manifestamos tanto frente a lo que -por cultura y contexto- nos parece bello, agradable, bueno, ideal o positivo; como frente a lo que nos provoca desmesura, desequilibrio, o asociamos con lo negativo. En la experiencia estética el ser humano siente, se emociona, se reconoce a sí mismo y a los demás, por lo tanto disfruta o sufre con la realidad. Su facultad de percibir emocionalmente le conduce, inevitablemente, por ambas sendas. Es un juego de comunicación recíproca con la realidad, sus sujetos y objetos.

Nuestra capacidad de asombro frente a lo que nos rodea y ante nuestra propia existencia, es para mi la fuente principal de lo vivencial estético. Es ello lo que nos permite sentir atracción, indiferencia o repulsión hacia las cosas.

Para ubicarnos en un nombre o clasificación, podría ser lo siniestro, lo ominoso, la categoría estética particular a conversar. Lo siniestro se teme pero a su vez resulta atractivo. Es parte del binomio Eros-Tánatos que Barthes (para usar uno de tus referentes) atribuye a toda la fotografía. La realidad exhibe un trasfondo en el que encontramos perdidos (u ocultos) temas peculiares; que provocan otro tipo de reacción, de apertura mental, y por qué no, de sensibilidad.

El contexto sociocultural es también condición para lo estético. Como parte de un constante replantear histórico, cada época tiene sus propios puntos de vista y conclusiones y el arte es una combinación de libertad y necesidad generado por un marco social de referencia. La obra de arte en su contemplación, no supone rigidez para su lectura, sino un proceso que exige una toma de posesión objetiva que permita una interpretación activa, que interroga, busca, revela y descubre un sentido para cada uno.

8 ½: Las fotografías al primer vistazo no parecen querer expresar una opinión socio-política ni protestar contra el sistema, se antojan más bien como una experimentación, como un giro semántico de algo conocido y al mismo tiempo oculto. ¿Quiso usted, sin embargo, transmitir algún descontento ideológico a través de esta exposición?

J.A.H: Creo que la forma en que usas tu intuición para formular la pregunta te guía un poco sobre la tónica de la muestra, que por un lado es un trabajo de experimentación, de continuidad con mi propio proceso como productor de imágenes, también es uno de resemantización del retrato, y por otro, el seguir poniendo a prueba a la fotografía como ente constructor de significado.

Como fotógrafo me interesa observar las reacciones que surgen a partir de la fotografía como acto, por la simple –pero compleja- conexión directa que aún le damos con la realidad, esta condición propicia una mayor tensión en cuanto a ciertas imágenes o temas,  que si se hiciera desde la pintura, el grabado, el dibujo, etc.

8 ½: Por último, el recorrido es sobrio y silencioso, pero esto no significa que la obra lo sea. ¿Qué tanto le interesa que la obra sea auto-explicativa y que el espectador pueda interpretarla a su gusto?

J.A.H: Según las diferentes sensibilidades, formaciones, procedencias o vivencias de cada persona, así cobrará sentido o no esta serie en particular, además de otras que he realizado. Cuando alguien como el caso tuyo, se deja envolver por algunas de las sensaciones que se quisieron trasmitir, pues es bastante exitoso en cuanto a que se lograron generar inquietudes que van más allá de hacer una simple visita al museo. Aunque a veces no podemos escapar de los textos (o entrevistas jajajaja…) para trazar algunas líneas conductoras, lo interesante sería crear nuevas y encontradas lecturas, generadas a partir de lo que vimos o apoyados en nuestro conocimiento.

Agradecemos muchísimo la ayuda y disposición de José Alberto por contestar tan pacientemente a nuestras preguntas, y esperamos que sus próximas exposiciones tengan -al menos- el mismo éxito que tuvo ésta.

-Fiamma Aleotti-


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